El sensor ECT (Engine Coolant Temperature) es el dispositivo que mide la temperatura del refrigerante del motor y la comunica a la unidad de control electrónica. En la práctica, su lectura se convierte en una de las referencias más influyentes para que el sistema de gestión determine si el motor está “frío”, en fase de calentamiento o en régimen térmico estable. En motores modernos, esta información no solo se usa para inyección e ignición; también puede intervenir en estrategias de ventilación, control de emisiones y, en ciertos trenes motrices, en decisiones de control de caja.
Función
La finalidad del ECT es entregar una medida representativa del estado térmico del bloque y del circuito de refrigeración. Cuando la temperatura es baja, la calibración del motor suele requerir mezcla más rica en frío para estabilizar combustión, evitar vacilaciones y mejorar la capacidad de arranque. A medida que el refrigerante se aproxima a su rango normal, la unidad de control corrige mezcla y avance de encendido hacia objetivos de consumo, emisiones y respuesta. En algunos vehículos, además, la lectura del ECT participa en la activación de ventilador eléctrico, en la estrategia del indicador de temperatura del tablero y en decisiones relacionadas con operación de transmisión automática, como mapas de cambio o gestión de par cuando el conjunto aún no llega a su ventana térmica.
Principio
En gran parte del parque automotor, el ECT se basa en un termistor NTC (Negative Temperature Coefficient), es decir, un elemento resistivo cuya resistencia disminuye cuando la temperatura aumenta. Este comportamiento se aprovecha para convertir temperatura en una magnitud eléctrica medible por la ECU. El uso de NTC en automoción es común porque permite una implementación simple, robusta y relativamente económica, siempre que la electrónica aplique el acondicionamiento correcto y que la calibración interprete la no linealidad característica de los termistores.
Construcción
En términos de construcción, el sensor suele integrar un elemento NTC protegido y encapsulado, montado en un cuerpo metálico —frecuentemente con carcasa de latón— que facilita transferencia térmica con el fluido y resistencia a la corrosión en el circuito. La parte externa incorpora rosca y asiento de sellado para instalarlo en una galería de refrigerante, culata, múltiple de agua o carcasa de termostato, además de un conector eléctrico que puede ser de dos pines cuando se trata de una señal analógica típica. Aunque el concepto es simple, la confiabilidad depende de que el elemento quede bien acoplado térmicamente al medio, de que el sellado evite fugas y de que el conector resista ciclos térmicos, vibración y humedad.
Señal
El circuito más habitual es el de un divisor resistivo: la ECU suministra un voltaje de referencia de 5 V a través de una resistencia interna (pull-up) y mide el voltaje en el nodo donde se conecta el termistor hacia masa. Con el motor frío, la resistencia del NTC es más alta y el voltaje que “ve” la ECU tiende a ser mayor; con el motor caliente, la resistencia baja y el voltaje cae. El resultado es una señal analógica continua que el convertidor A/D interpreta y transforma en una temperatura calculada mediante una curva o tabla interna. Este método es atractivo porque usa solo dos conductores, permite diagnóstico de circuito abierto o corto a masa y es compatible con estrategias de protección cuando la lectura resulta inverosímil.
Ficha técnica
A continuación se muestra una ficha técnica orientativa basada en especificaciones típicas de sensores NTC para fluidos, representativas de la tecnología empleada en aplicaciones automotrices.
| Parámetro | Valor típico |
|---|---|
| Elemento sensor | Termistor NTC |
| Tipo de señal | Analógica (divisor resistivo) |
| Alimentación de referencia | 5 V desde la ECU |
| Rango de aplicación | Aproximadamente -40 a 130 °C |
| Resistencia nominal (referencia) | Cerca de 2,5 kΩ a 20 °C (según modelo) |
| Formato mecánico común | Rosca tipo M12 x 1.5 (según aplicación) |
| Conector habitual | 2 pines (hay variantes) |
Estrategias de control
La lectura del ECT impacta directamente en cómo se gobiernan etapas críticas del funcionamiento. Durante el arranque y calentamiento, el control suele usar el dato para ajustar combustible y chispa, buscando estabilidad y emisiones razonables. En esa fase, el sistema también puede modificar el ralentí objetivo, el control de ventilación y, dependiendo del diseño, habilitar o bloquear ciertas pruebas de diagnóstico a bordo hasta que el motor alcance temperatura mínima de operación. Cuando el ECT indica que el motor está caliente, la calibración tiende a reducir enriquecimientos, estabilizar el avance conforme a mapas normales y operar ventiladores de manera preventiva para sostener el equilibrio térmico. En transmisiones automáticas o sistemas de control integrados de tren motriz, la temperatura del refrigerante puede influir en la estrategia de cambios o en limitaciones de par para protección cuando el motor aún está frío o, al contrario, si se aproxima a sobretemperatura.
Diagnóstico y lógica de seguridad
Como la temperatura del refrigerante es crítica, muchas ECUs implementan modo a prueba de fallos cuando detectan señales implausibles o condiciones de circuito. Una forma típica de reconocer fallas eléctricas es que un circuito abierto fuerce la lectura hacia un extremo (por ejemplo, una temperatura muy baja calculada), mientras que un cortocircuito hacia masa empuje la lectura hacia el extremo opuesto (temperatura muy alta calculada). En documentación técnica de diagnóstico de fabricantes se describen códigos de falla asociados al circuito del ECT (por ejemplo, condiciones equivalentes a “circuito”, “entrada baja” y “entrada alta”), junto con una sustitución de valor estimado para permitir que el motor siga funcionando de manera degradada. En términos prácticos, esa sustitución busca evitar que el motor quede inutilizable por una falla del sensor, aunque normalmente incrementa consumo, puede afectar el desempeño y puede activar la luz de avería.
Fallas comunes y síntomas
Los problemas del ECT se suelen agrupar en fallas eléctricas y fallas de medición. En el primer grupo están conectores sulfatados, pines con falso contacto, cables quebrados por vibración o daño térmico, y cortos por humedad. En el segundo grupo aparecen desviaciones por envejecimiento del termistor, contaminación del encapsulado, o mala transferencia térmica si el sensor no está correctamente asentado o si hay burbujas/bolsas de aire en la zona de medición por problemas de purga del sistema. Cuando el sistema interpreta una temperatura errónea, el motor puede presentar enriquecimiento indebido, ralentí irregular, ventiladores actuando fuera de tiempo o tendencia a calarse en frío o a operar con estrategia de protección sin motivo real. En vehículos donde la lectura también alimenta indicador de tablero, una discrepancia puede reflejarse como aguja errática o lecturas incongruentes con el comportamiento térmico real.
Importancia técnica
La relevancia del ECT trasciende “saber si el motor está caliente”. En control moderno, la temperatura del refrigerante es una variable de estado que condiciona múltiples subsistemas y pruebas. Su señal participa en la coherencia con otros sensores, como temperatura de aire de admisión, y se usa para validar condiciones de operación antes de ejecutar rutinas de diagnóstico o estrategias de emisiones. Por eso, aunque es un sensor relativamente simple, su rol es estructural: una lectura incorrecta puede alterar cálculos de combustible, avance, ventilación y protección térmica, y terminar afectando confiabilidad, consumo y emisiones. Entenderlo como un traductor termoeléctrico y no solo como “un medidor” ayuda a diagnosticar con criterio, evitando reemplazos por descarte y enfocando el análisis en coherencia de señal, integridad de arnés y lógica de ECU.
























