Relación entre lubricante y desgaste

El lubricante es uno de los elementos más importantes para la duración de un motor, pero su función va mucho más allá de evitar que las piezas “rocen en seco”. Durante el funcionamiento, el aceite debe circular por conductos estrechos, alcanzar componentes sometidos a grandes cargas, conservar una viscosidad adecuada y formar una película capaz de separar superficies metálicas que se desplazan a alta velocidad. Cuando alguna de estas condiciones falla, la fricción aumenta, se genera más temperatura y el desgaste puede avanzar con rapidez. Por ello, comprender la relación entre el estado del lubricante, su circulación y el deterioro de las piezas es fundamental para interpretar correctamente lo que ocurre dentro de un motor.

Fricción

Dentro de un motor existen numerosas piezas que se desplazan a gran velocidad y soportan cargas elevadas. El cigüeñal gira sobre sus cojinetes, los pistones se mueven dentro de los cilindros, los anillos rozan las paredes, el árbol de levas acciona válvulas y los componentes del sistema de distribución transmiten movimiento de manera continua. Aunque sus superficies parecen lisas a simple vista, observadas con suficiente aumento presentan pequeñas irregularidades semejantes a montañas y valles.

Cuando dos superficies metálicas se desplazan directamente una contra otra, esas irregularidades chocan, se deforman y pueden arrancarse. Este fenómeno genera fricción, calor y pérdida progresiva de material. El lubricante se introduce entre las piezas para evitar que sus puntos más altos entren en contacto permanente. Su función principal no consiste simplemente en “mojar” los componentes, sino en formar una separación resistente entre ellos.

Puede compararse con intentar deslizar una caja pesada sobre un piso seco. El movimiento exige un esfuerzo considerable y deja marcas. Si entre ambas superficies se coloca una capa capaz de reducir el rozamiento, la caja se desplaza con mayor facilidad y el piso sufre menos daño. Dentro del motor, esa capa es la película lubricante.

La fricción nunca desaparece por completo. Parte de la energía del motor continúa utilizándose para vencer la resistencia interna del aceite, mover los componentes y desplazar el lubricante por las holguras. Sin embargo, una lubricación adecuada mantiene esta resistencia dentro de límites controlados y evita que la fricción se transforme rápidamente en desgaste destructivo.

Película

La película lubricante es una delgada capa de aceite que mantiene separadas las superficies móviles. En un cojinete del cigüeñal, por ejemplo, el eje no debería apoyarse directamente sobre el metal del cojinete durante el funcionamiento normal. El movimiento de rotación arrastra aceite hacia la zona de carga y forma una especie de cuña que sostiene el eje.

Esta cuña puede imaginarse como una tabla que se desliza sobre agua. Mientras exista suficiente líquido y movimiento, la tabla puede mantenerse separada del fondo. Si la capa desaparece o se vuelve demasiado débil, la tabla comienza a tocar la superficie inferior. En el motor, una situación semejante permite que el muñón del cigüeñal y el cojinete entren en contacto.

La capacidad de la película para separar las piezas depende de varios factores que actúan al mismo tiempo. La viscosidad del lubricante, la velocidad de movimiento, la carga aplicada, la temperatura, las holguras internas y el caudal disponible determinan si la capa será suficientemente resistente. Por eso, la sola presencia de aceite dentro del cárter no garantiza una lubricación correcta.

Un motor puede tener el nivel aparentemente adecuado y, aun así, sufrir desgaste por aceite excesivamente diluido, presión insuficiente, galerías obstruidas, filtro saturado, bomba deteriorada o una viscosidad que no corresponde a las condiciones de trabajo. Tener aceite almacenado es solamente el primer requisito; también debe llegar a cada zona, conservar sus propiedades y mantenerse entre las superficies cuando aumenta la carga.

Cuando la película se debilita, algunas irregularidades microscópicas de las piezas comienzan a tocarse. En esa condición, los aditivos antidesgaste pueden ofrecer una protección adicional, pero no reemplazan una circulación correcta. Si la película falla por completo, el contacto metálico aumenta rápidamente y la temperatura localizada puede elevarse en pequeños puntos, aunque la temperatura general del motor todavía parezca normal.

Viscosidad

La viscosidad representa la resistencia que presenta un líquido al fluir. Un aceite muy viscoso se desplaza con mayor dificultad, mientras que uno menos viscoso circula con mayor facilidad. En el taller puede compararse la diferencia entre mover miel y mover agua: ambas son líquidos, pero su comportamiento frente al movimiento es muy distinto.

La viscosidad del aceite cambia con la temperatura. Cuando el motor está frío, el lubricante se vuelve más espeso. A medida que alcanza su temperatura de funcionamiento, se hace más fluido. Los aceites multigrado están formulados para ofrecer una circulación razonable durante el arranque y conservar suficiente resistencia cuando el motor se encuentra caliente.

Una viscosidad demasiado elevada en frío puede retrasar la llegada del aceite a ciertas zonas. La bomba necesita realizar más esfuerzo para desplazarlo y el lubricante tarda más en atravesar conductos estrechos. En cambio, una viscosidad demasiado baja cuando el motor está caliente puede debilitar la película, especialmente en cojinetes, lóbulos de leva y otras zonas sometidas a carga.

El problema de un aceite excesivamente delgado no es simplemente que “corra más rápido”. La película debe tener suficiente capacidad para permanecer entre las piezas cuando estas intentan acercarse. Bajo carga elevada, una capa muy débil puede ser desplazada con facilidad, permitiendo un mayor contacto entre las irregularidades metálicas.

Esto no significa que siempre deba utilizarse el aceite más espeso disponible. Una viscosidad excesiva también puede perjudicar la circulación, aumentar las pérdidas por fricción y alterar el funcionamiento de sistemas hidráulicos como variadores de fase o tensores. El grado correcto es el especificado por el fabricante para las holguras, temperaturas y características del motor.

La selección del lubricante debe entenderse como un equilibrio. El aceite necesita fluir con rapidez suficiente y, al mismo tiempo, mantener una película resistente. Utilizar una viscosidad diferente sin considerar el diseño del motor puede ocultar temporalmente un ruido o una caída de presión, pero no necesariamente corrige el desgaste que originó el problema.

Caudal

La bomba de aceite es el componente encargado de generar el caudal que desplaza el lubricante desde el cárter hacia el filtro y las galerías internas. En la mayoría de los motores, la bomba aspira el aceite a través de un tubo de captación y lo impulsa por los conductos que alimentan cojinetes, árbol de levas, sistema de distribución, turbocompresor y otros componentes.

El caudal indica cuánto aceite se mueve durante un periodo determinado. Puede compararse con la cantidad de agua que atraviesa una manguera. Si la bomba desplaza una cantidad suficiente, el lubricante puede renovar continuamente la película, retirar calor y transportar contaminantes. Cuando el caudal disminuye, algunas zonas reciben menos aceite del necesario, aunque todavía exista lubricante dentro del cárter.

Una bomba desgastada, una captación parcialmente obstruida, una entrada de aire, un nivel muy bajo o un aceite inadecuado pueden reducir la cantidad desplazada. Las holguras internas excesivas también permiten que gran parte del aceite escape con demasiada facilidad antes de mantener una alimentación adecuada en los puntos más alejados.

La bomba no “fabrica” lubricación por sí sola. Su trabajo consiste en mover el fluido. La película se establece gracias a la combinación entre ese suministro, el movimiento de las piezas, la viscosidad y las holguras. Por ello, sustituir la bomba sin evaluar el estado de cojinetes, galerías y aceite puede no resolver una presión baja causada por pérdidas internas excesivas.

Presión

La presión y el caudal están relacionados, pero no representan exactamente lo mismo. La bomba genera desplazamiento, mientras que la presión aparece porque el aceite encuentra resistencia al circular por conductos, filtros y espacios estrechos entre las piezas.

Una comparación sencilla puede hacerse con una manguera. La bomba envía agua, pero al cerrar parcialmente la salida aumenta la resistencia y aparece una mayor presión. Esto no significa necesariamente que esté saliendo una mayor cantidad de agua. De hecho, una restricción intensa puede producir presión antes del obstáculo y poco caudal después de él.

Dentro del motor, las holguras de los cojinetes permiten el paso controlado del aceite. Cuando las holguras aumentan por desgaste, el lubricante escapa con mayor facilidad y la presión puede disminuir. Si una galería se obstruye, puede existir presión en una parte del circuito, pero una alimentación deficiente en otra.

Una presión insuficiente dificulta que el aceite llegue correctamente a cojinetes y zonas sometidas a carga. Bajo estas condiciones, la película puede perder estabilidad, aumentar la temperatura local y acelerar el deterioro de las superficies. Sin embargo, una lectura de presión aparentemente normal tampoco garantiza por sí sola que el caudal sea correcto en todos los puntos.

El interruptor o sensor del tablero informa solamente sobre la presión en una ubicación determinada. No confirma directamente el estado de cada cojinete ni la cantidad exacta de aceite que atraviesa todas las galerías. Por eso, una investigación seria debe considerar presión, caudal, viscosidad, temperatura, restricciones y holguras como partes de un mismo sistema.

Desgaste

El desgaste aparece cuando una superficie pierde material debido a contacto, abrasión, fatiga, corrosión u otros mecanismos. En un motor pueden actuar varios tipos al mismo tiempo. La falta de lubricación no siempre produce una rotura instantánea; muchas veces inicia un deterioro gradual que aumenta las holguras y empeora todavía más la capacidad del sistema para mantener presión y película.

El desgaste adhesivo se produce cuando la película falla y dos metales entran en contacto directo. En puntos microscópicos, la presión y la temperatura pueden ser tan elevadas que pequeñas zonas se adhieren momentáneamente. Al continuar el movimiento, esas uniones se rompen y arrancan material de una de las superficies.

Puede imaginarse como dos piezas de material blando presionadas y arrastradas una contra otra. Algunas partes se pegan durante un instante y después se desprenden. En un cojinete, un cilindro o un lóbulo de leva, este proceso deja marcas, rayas y transferencia de material. Si continúa, puede evolucionar hacia gripado o destrucción de la superficie.

La carga influye directamente en este fenómeno. Cuando aumenta la fuerza aplicada sobre una pieza, la película debe soportar una mayor tendencia de las superficies a acercarse. Por eso, una presión o viscosidad que parece suficiente durante el ralentí puede dejar de serlo cuando el motor trabaja bajo carga elevada.

El calentamiento también agrava el proceso. Una mayor temperatura reduce la viscosidad y puede acelerar la oxidación del aceite. Si el lubricante pierde espesor y resistencia, la separación entre las piezas disminuye. A su vez, el contacto adicional genera más calor, formando un ciclo en el que la lubricación empeora mientras el desgaste se acelera.

Limpieza

El aceite circula por zonas donde existen partículas de desgaste, residuos de combustión, polvo, hollín y productos de oxidación. Mientras se desplaza, recoge parte de esos contaminantes y los transporta hacia el filtro de aceite.

El filtro evita que las partículas circulen repetidamente por el motor. Su material interno permite el paso del lubricante y retiene contaminantes por encima de determinados tamaños. Esta función protege especialmente a cojinetes, cilindros y componentes con holguras pequeñas.

Las partículas duras transportadas por el aceite actúan como abrasivos. Su comportamiento puede compararse con arena colocada entre dos piezas que se deslizan. Aunque exista lubricante, las partículas pueden rayar las superficies y remover material. A medida que aumenta el desgaste, se generan nuevas partículas, que a su vez pueden producir más daño si no son retenidas.

Un filtro saturado ofrece una resistencia mayor al paso del aceite. Muchos motores incorporan una válvula de derivación para evitar que el suministro se interrumpa completamente cuando el filtro está obstruido o el aceite está extremadamente frío. Si esta válvula se abre, el motor puede continuar recibiendo caudal, pero parte del aceite circulará sin filtración efectiva.

La derivación es una protección de emergencia, no una condición normal deseable. Mantener el motor funcionando con aceite contaminado puede ser menos inmediato que dejarlo sin lubricación, pero las partículas continuarán recorriendo las galerías y acelerando el desgaste abrasivo.

El lubricante también ayuda a mantener suspendidos ciertos residuos para impedir que se depositen con facilidad. Después los conduce hacia el filtro o permite retirarlos durante el cambio. Cuando el aceite pierde esta capacidad, pueden formarse lodos y barnices que reducen el paso por conductos, interfieren con válvulas hidráulicas y dificultan la circulación.

Contaminación

La contaminación modifica el comportamiento del aceite y puede destruir su capacidad protectora. Una de las formas más importantes es la dilución con combustible. Esta ocurre cuando gasolina o diésel llegan al cárter debido a combustión incompleta, inyectores con fugas, regeneraciones frecuentes, arranques repetidos, funcionamiento prolongado en frío u otros problemas.

El combustible reduce la viscosidad del lubricante. La mezcla resultante puede parecer aceite, pero ya no conserva la misma resistencia para separar las superficies. Bajo carga, la película se vuelve más débil y aumenta la posibilidad de contacto entre cojinetes y ejes, anillos y cilindros, o levas y seguidores.

Puede compararse con diluir grasa usando un líquido muy ligero. El volumen total aumenta, pero la capacidad de sostener una carga disminuye. Incluso el nivel del cárter puede elevarse y dar la impresión de que existe aceite suficiente, cuando en realidad su calidad se ha deteriorado.

La contaminación con refrigerante o agua también es dañina. Puede favorecer corrosión, lodos y pérdida de efectividad de los aditivos. La presencia de polvo introduce partículas abrasivas, mientras que el hollín puede espesar el aceite y aumentar depósitos, especialmente en determinados motores diésel.

El diagnóstico no debe limitarse al color del lubricante. Un aceite oscuro no siempre está destruido, porque parte de su función consiste en mantener contaminantes suspendidos. La evaluación correcta considera olor, viscosidad, nivel, tiempo de servicio, historial del motor y, cuando es necesario, análisis de laboratorio.

Aditivos

El aceite de motor no está compuesto únicamente por una base lubricante. Contiene aditivos diseñados para controlar oxidación, corrosión, depósitos, espuma y desgaste. Algunos ayudan a mantener limpias las superficies; otros conservan residuos suspendidos, protegen frente a ácidos o forman capas químicas en condiciones donde la película se vuelve muy delgada.

Estos aditivos tienen una capacidad limitada. Con el uso, se consumen, se contaminan o pierden eficacia. Los intervalos excesivos de cambio permiten que se acumulen productos de oxidación, residuos de combustión y partículas. Al mismo tiempo, disminuye la capacidad del aceite para mantener limpio el motor y proteger las superficies.

La oxidación es una reacción que se acelera con el calor, el oxígeno y ciertos contaminantes. Puede espesar el aceite, formar barnices y generar depósitos. Un lubricante oxidado circula con más dificultad en frío y puede obstruir pasos pequeños. En otras circunstancias, la dilución con combustible produce el efecto opuesto y reduce demasiado la viscosidad.

Por eso, el aspecto del aceite no cuenta toda la historia. Puede conservar una apariencia relativamente normal y haber perdido parte importante de sus aditivos. También puede oscurecerse sin estar fuera de servicio. El intervalo de mantenimiento debe basarse en la especificación del fabricante y en las condiciones reales de utilización.

Los recorridos cortos, el ralentí prolongado, la conducción urbana, las temperaturas extremas, las cargas elevadas y los arranques frecuentes pueden exigir más al lubricante que un recorrido estable por carretera. En servicio severo, el aceite puede degradarse antes aunque el kilometraje acumulado parezca bajo.

Temperatura

El lubricante contribuye a retirar calor de zonas donde el refrigerante no actúa directamente. Al circular por cojinetes, pistones, árbol de levas y turbocompresor, absorbe energía térmica y la transporta hacia el cárter o un enfriador de aceite.

Esta función está estrechamente relacionada con el desgaste. Si el caudal disminuye, no solamente se debilita la película; también se reduce la capacidad de retirar calor. La temperatura local aumenta, la viscosidad cae y la oxidación se acelera. El problema puede avanzar aunque el indicador de temperatura del refrigerante permanezca dentro de un rango aparentemente normal.

El aceite también amortigua parte de los impactos y reduce el ruido entre componentes. Una película estable suaviza el movimiento de cojinetes, pistones y mecanismos hidráulicos. Cuando disminuye la presión o la viscosidad se vuelve inadecuada, pueden aparecer golpeteos y ruidos que indican un aumento de holgura o una separación insuficiente.

La protección contra la corrosión también depende del estado del lubricante. Las superficies metálicas pueden reaccionar con humedad y productos ácidos de la combustión. Los aditivos ayudan a neutralizar estas sustancias y crean barreras protectoras, pero su efectividad disminuye cuando el aceite permanece demasiado tiempo en servicio.

Arranque

Durante el arranque en frío, una parte importante del aceite se encuentra en el cárter y aún no se ha distribuido de manera estable por todas las galerías. Las superficies conservan una película residual, pero la bomba necesita comenzar a girar, aspirar el lubricante y establecer el caudal.

Durante esos primeros segundos, algunas zonas funcionan con una película más delgada que durante la marcha normal. Por eso, el desgaste inicial puede ser mayor. El efecto aumenta cuando el aceite es demasiado viscoso para la temperatura ambiental, el filtro está saturado, la captación tiene restricciones o el motor ha permanecido detenido durante mucho tiempo.

Acelerar intensamente inmediatamente después del arranque aumenta la carga antes de que la lubricación se estabilice. Es similar a cargar una máquina hidráulica antes de que el fluido haya llenado por completo sus conductos. La práctica adecuada consiste en permitir que el sistema establezca presión y circulación, evitando esfuerzos elevados mientras el motor continúa frío.

Los arranques frecuentes también reducen el tiempo durante el cual el motor opera con lubricación plenamente estabilizada. En recorridos muy cortos, el aceite puede no alcanzar una temperatura suficiente para evaporar combustible y humedad. Como resultado, la dilución y la formación de residuos pueden aumentar.

Esto no significa que sea necesario mantener el motor inmóvil durante largos periodos. En los motores modernos suele ser preferible iniciar la marcha suavemente después de estabilizarse el ralentí, evitando altas revoluciones y cargas intensas hasta que el conjunto alcance una temperatura adecuada.

Diagnóstico

Cuando aparece desgaste prematuro, no debe analizarse solamente la dureza o la calidad del componente dañado. Un cojinete rayado, un árbol de levas desgastado o un cilindro marcado pueden ser consecuencias de un problema que comenzó en el lubricante o en su circulación.

La investigación debe considerar el aceite utilizado, su grado de viscosidad, su especificación, el nivel, la contaminación y el tiempo de servicio. También debe comprobarse si la bomba genera un caudal suficiente, si la presión se mantiene en frío y caliente, si el filtro permite el paso correcto y si las galerías se encuentran libres.

Las holguras internas son igualmente importantes. Un motor desgastado puede perder presión porque el aceite escapa con demasiada facilidad por los cojinetes. Instalar una bomba nueva o utilizar un aceite excesivamente espeso puede modificar temporalmente la lectura, pero no elimina el aumento de las holguras.

Las condiciones reales de funcionamiento ayudan a explicar daños que no aparecen durante una revisión estática. Un motor puede mantener presión en ralentí y perder protección bajo carga, cuando el aceite está caliente y la demanda es mayor. También puede registrar presión aceptable cerca del sensor mientras una galería restringida limita la alimentación de otro componente.

La lógica correcta consiste en seguir el recorrido completo del lubricante. El aceite debe conservar la viscosidad apropiada, la bomba debe desplazarlo, las galerías deben conducirlo, el filtro debe retirar contaminantes y las holguras deben permitir la formación de una película resistente. Al mismo tiempo, el lubricante debe retirar calor, reducir ruido, proteger frente a la corrosión y transportar residuos sin degradarse prematuramente.

El desgaste interno rara vez depende de una sola propiedad. Es el resultado de la relación entre fricción, carga, temperatura, viscosidad, caudal, presión, contaminación, filtración y mantenimiento. Comprender esa relación permite diagnosticar el motor como un sistema completo y evita atribuir todo daño a una pieza defectuosa cuando la verdadera causa se encuentra en las condiciones que debían protegerla.

Referencias

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